miércoles, 20 de mayo de 2020

20. “ORIENTACIÓN PARA EL MINISTERIO DE LAS PUBLICACIONES”. V. ACOMPAÑADOS POR EL ESPÍRITU.


Y andarán las naciones a tu luz, los reyes 
al resplandor de tu nacimiento.  (Isaías 60: 3).
Nuestras casas editoras fueron establecidas para realizar la obra de Dios: enviar la luz del cielo a todo lugar habitado del planeta para traer vidas preciosas al seno del redil.  Que las casas editoras sean industrias misioneras destinadas a convertir a la gente; esta tarea las identificará con la obra del Maestro.
Trabajen, velen y oren en favor de los creyentes por los cuales tenemos que dar cuenta. Este año prueben el remedio que nos recetó el Señor contra el mal. Que cada uno haga lo que Dios espera de él, contemplar a Jesús, quien es el dueño de toda criatura.

Los obreros que tienen alguna parte en esta empresa, recuerden que Dios los convoca para formar una asociación de trabajadores cristianos que lleguen a ser un espectáculo al mundo, 
a los ángeles y a los hombres. Que Haya Pequeños Grupos que se reúnan para estudiar la Biblia en las tardes, o temprano al comenzar el día.
Dispongan tiempo para orar con el fin de ser fortalecidos, iluminados y santificados por el Espíritu Santo.  Este es el plan que Cristo desea que se realice en el corazón de todos los que integran los distintos departamentos de la obra de publicaciones.  
Si lo hacen de este modo, recibirán una gran bendición por parte de Uno que consumió su vida en el servicio, ofrendándola para redimimos.

Deben tener el poder del Espíritu Santo, sin el cual ustedes no podrán llegar a ser vencedores.  Como resultado de compartir el tiempo destinado a implorar por las bendiciones de Dios, podrán dar muchos testimonios acerca del establecimiento de relaciones afectuosas entre los compañeros de trabajo.
 En esas ocasiones, que cada uno tenga la oportunidad de compartir su experiencia con palabras sencillas. Esto alegrará y confortará el corazón más que las ofrendas musicales que puedan presentarse en el Tabernáculo. PERMITAMOS a Cristo que entre al corazón.

La obra de cada creyente es agresiva. Diariamente hay una guerra.  
Cristo dice a los que administran y a los obreros de las casas 
editoras: "Vosotros sois mis testigos" (Isa. 43: 10).  Piénsenlo, hablen 
y procedan de acuerdo a esto.
El cielo está justo en la siguiente puerta. 
Abran la que está en dirección al cielo, 
y cierren la puerta que está orientada hacia el mundo.
Dios convoca a los obreros de todos los departamentos de cada editorial.
¿Prestarán ahora atención a su voz y le abrirán a Jesús la puerta del corazón?
 ¿Amarán al que dio su vida por ustedes?
Manuscript Releases, t. 12, pp. 46, 47. 152  RP/EGW

martes, 19 de mayo de 2020

19. “IMPRESIONES DURADERAS EN LOS CLIENTES”. V. ACOMPAÑADOS POR EL ESPÍRITU.


¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina!  (Isaías 52: 7).

Las oraciones fervientes y sinceras harán más en favor de la circulación de nuestras publicaciones que todos los costosos cuadros que hay en el mundo.  Si los obreros prestaran atención a lo que es verdadero y real; y si oraran, creyeran y confiaran, el Espíritu Santo sería derramado sobre ellos en poderosas corrientes celestiales, y como resultado haría impresiones más duraderas en el corazón de la gente.  Por esto, oren y trabajen, trabajen y oren.  Entonces el Señor acompañará sus esfuerzos.
Cada colportor tiene una real y constante necesidad de ministración angélica, porque debe realizar una tarea muy importante que no se puede llevar a cabo con la fortaleza propia.  Los que nacieron de nuevo y aspiran a ser guiados por el Espíritu Santo, desean realizar, al modo de Cristo, las cosas que pueden hacer.  Trabajan como si es tuvieran viendo al universo celestial que los observa.  Estos serán acompañados e instruidos por los santos ángeles, quienes irán delante de ellos a las casas de las gentes para prepararles el camino...
Cuando los hombres se den cuenta del tiempo en que estamos viviendo, anhelarán trabajar como a la vista del cielo.  El colportor deseará vender las publicaciones que son portadoras de luz y fortaleza, y, para lograr dicho propósito, beberá el espíritu de esos libros e invertirá todas las fuerzas de su ser en la obra de presentarlos a la gente.  Su fortaleza, su valor y su éxito dependerán de cuán plenamente entretejida en su propia experiencia, y desarrollada en su carácter, esté la verdad presentada por esos libros. 
Cuando la propia vida esté moldeada por ella -la verdad-,
 los mensajeros podrán avanzar presentando a otros la luz sagrada que contienen los libros que están tratando de colocar en los hogares.  Imbuidos con el Espíritu de Dios, obtendrán una rica y profunda experiencia, y los ángeles celestiales les ayudarán para que la obra obtenga buenos resultados.
Australasian Union Conference Record, 1º de mayo de 1901.
  RP /EGW151

lunes, 18 de mayo de 2020

18. “DE CASA EN CASA CON EL OBRERO EVANGÉLICO”. V. ACOMPAÑADOS POR EL ESPÍRITU.


Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades.  Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos.  Y les dijo: No toméis nada para el camino, ni bordón, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni llevéis dos túnicas.  Y en cualquier casa donde entréis, quedad allí, y de allí salid. (Lucas 9: 1-4).

Dios está convocando a su pueblo para que participe en las diferentes áreas del servicio misionero.  Los que se encuentran en las carreteras o en los caminos secundarios de la vida tienen que escuchar el mensaje del evangelio. 
La feligresía debe realizar tareas de evangelización en los hogares del vecindario que todavía no recibieron la evidencia completa de la verdad para este tiempo.

Los que emprendan esta obra tienen que estudiar constantemente la vida de Cristo.  Además, en forma sincera e intensa deben utilizar todos sus dones en el servicio del Maestro. Habrá resultados admirables como consecuencia de los esfuerzos sinceros y desprovistos de egoísmo.  A estos obreros les será impartida la más alta educación por el mayor de los Maestros. 

Sin embargo, los que no comparten la luz que recibieron, un día se darán cuenta de que son responsables de una pérdida espantosa.

Entre el pueblo de Dios, muchos han de llevar las publicaciones a los hogares en donde el mensaje del tercer ángel aún no ha sido proclamado. 
En el ministerio de un colportor evangélico, que tenga su corazón imbuido por el Espíritu Santo, se le presentarán muchas oportunidades para realizar el bien. 
La exposición de la verdad hecha de casa en casa con amor y simplicidad, está en armonía con las instrucciones que Cristo dio a sus discípulos cuando los envío en el primer viaje misionero. Con humildes himnos de alabanza, y con oraciones expresados de corazón, la sencilla presentación de la verdad en el círculo de las familias enriquecerá a muchos. 

El Obrero divino estará presente para producir convicción en el corazón.  Su promesa es: "He aquí yo estoy con vosotros todos los días" (Mat. 28: 20).  Con la certeza de la presencia permanente del Ayudador, podemos trabajar con fe y coraje.
Debemos romper con la monotonía que hay 
en el servicio para Dios. 
Cada feligrés debe ser incorporado 
en un plan de servicio al Maestro. 
Que todos los que están bien establecidos en la verdad vayan a sus vecinos para tener reuniones con ellos. Que se lea la Palabra de Dios y se expresen las ideas de tal modo que resulten fácilmente comprensibles para todos.
Review and Herald, 5 de mayo de 1904. 150  RP/EGW.