jueves, 29 de junio de 2017

RECIBIRÉIS PODER (31 ENLACES) I. LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO


 I. LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO
01. LA PROMESA DEL ESPÍRITU 
02. “EL CONSOLADOR”
03. “LA NATURALEZA DEL ESPÍRITU: UN MISTERIO” 
04. “EL ESPÍRITU: UN TESTIGO” 
05. “EL REPRESENTANTE DE CRISTO” 
06. “LA PALOMA CELESTIAL” 
07. “INVISIBLE COMO EL VIENTO” 
08. “ACEITE EN SUS VASIJAS” 
09. “EL ACEITE FLUYE CONSTANTEMENTE” 
10. “CORAZÓN CON LEVADURA” 
11. “AGUA VIVA PARA COMPARTIR” 
12. “SAVIA VIVIFICANTE” 
13. EL "VINO NUEVO"' DEL REINO 
14. “FUEGO ARDIENTE” 
15. “LENGUAS DE FUEGO” 
16. “DADOR DE UNA VIDA NUEVA” 
17. “LLUVIAS DE GRACIA” 
18. “EL ESPÍRITU ES NUESTRO AYUDADOR” 
19. “EL ESPÍRITU INTERCEDE POR NOSOTROS” 
 20. “EL ESPÍRITU NOS HACE HIJOS DE DIOS” 
21. “EL ESPÍRITU SE MUEVE EN NUESTRO MEDIO” 
 22. EL ESPÍRITU NOS VISITA. 
23. EL ESPÍRITU NOS HABLA. 
24. EL ESPÍRITU NOS ILUMINA 
25. EL ESPÍRITU PUEDE SER AGRAVIADO. 
26. EL ESPÍRITU PUEDE ALEJARSE. 
27. EL PECADO CONTRA EL ESPÍRITU. 
28. LA VOLUNTAD RECHAZA AL ESPÍRITU. 
29. TIEMPO PARA ARREPENTIRSE. 
30. EL ESPÍRITU ESPERA PACIENTEMENTE 
31. EL ESPÍRITU SIEMPRE ESPERA. 

miércoles, 28 de junio de 2017

I. LA VENIDA DEL ESPÍRITU: 31. EL ESPÍRITU SIEMPRE ESPERA.


Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he enseñado. (Juan 14: 26). 

El Espíritu Santo siempre espera la oportunidad para hacer su obra en el corazón del creyente. Los que desean aprender pueden establecer una estrecha relación con Dios. Esto los hace acreedores de la promesa de que el Consolador les enseñará y hará recordar todas las cosas, y que Jesús va a cumplir lo que prometió a sus discípulos cuando estuvo en la tierra. Pero si dejamos de relacionarnos con Dios, no podremos seguir siendo alumnos en la escuela de Cristo. Como consecuencia, perderemos interés en las otras almas por las cuales él también murió. 

Resultó muy difícil para los discípulos establecer la diferencia entre las lecciones de Cristo y las enseñanzas de los rabinos, escribas y fariseos. La formación que recibieron para respetarlas como la voz de Dios, fue un poder sobre su mente que moldeó su manera de pensar. Los discípulos no podrían vivir y hacer brillar la luz para que actuara sobre ellos, a menos que se liberaran de la influencia que ejercían los dichos y mandamientos humanos, y que las palabras de Cristo, con un mensaje diferente, fueran atesoradas en sus mentes y corazones como joyas preciosas, apreciadas y amadas.

 Jesús vino al mundo, vivió una vida santa y murió para entregarle a su iglesia su legado precioso e invalorable. Hizo a sus discípulos depositarios de las doctrinas más preciosas para ponerlas en las manos de su iglesia, sin la mezcla de los errores y las tradiciones humanas. Se dio a conocer a sí mismo como la luz del mundo y el Sol de justicia. A ella le prometió el Consolador, el Espíritu Santo, que el Padre enviaría en su nombre. "No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros" (Juan 14: 18). 

 El Espíritu divino, prometido por el Redentor del mundo, es la presencia y el poder de Dios. 
 Él no dejará a su pueblo destituido de la gracia, para ser abofeteado por el enemigo de Dios y hostilizado por la opresión del mundo. El vendrá a ellos.- Signs of the Times, 16 de noviembre de 1891. 42

I. LA VENIDA DEL ESPÍRITU: 30. EL ESPÍRITU ESPERA PACIENTEMENTE.



He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. (Apocalipsis 3: 20). 

Todos, desde el mayor hasta el menor, deben ser enseñados por Dios. Podemos ser instruidos por el hombre para ver claramente la verdad, pero sólo Dios puede enseñar para recibir la verdad salvadora, y para que las palabras de vida eterna sean atesoradas en corazones honestos y buenos, Pacientemente el Señor está esperando instruir a cada creyente sincero que desea ser enseñado.

 La dificultad no reside en el instructor, el mayor de todos los Maestros, sino en el aprendiz que, aferrándose a sus propias impresiones e ideas, no renuncia a las teorías humanas y tampoco está dispuesto a aprender con humildad. 

 No permiten que sus conciencias y sus corazones sean educados, disciplinados y adiestrados: como el granjero para labrar la tierra y el arquitecto para construir un edificio. "Somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios" (1 Cor. 3: 9). Cada uno debe ser labrado, moldeado y adaptado a la semejanza divina.

 Mi querido amigo, joven o anciano, Cristo dice: "Si no coméis la carne del Hijo de hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros; si no acepta las palabras de Cristo como las de un consejero suyo, no podrá dar a conocer su sabiduría ni su vida espiritual. "El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna... Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él" (Juan 6: 53-56).
 Cristo dijo: "El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida" (v. 63).

 Gracias al Espíritu, y al obrar por amor, los que investigan las Escrituras y con fervor buscan entenderla y aceptarla, además de experimentar la santificación que conduce al corazón de la verdad, también serán ayudados a tener la fe que purifica al creyente. Al alimentarse del Pan de la vida nutrirán todos los nervios y músculos espirituales.- Manuscript Releases, t. 8, pp. 162, 163. 41