lunes, 14 de diciembre de 2020

15. “NADA MÁS INVENCIBLE” (XII. TRIUNFANTES EN EL ESPÍRITU).

Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. (1 Corintios 15:57).

La vida cristiana es una vida de conflicto constante. Es una batalla y una marcha. Cada acto de obediencia, cada acción de negación propia, cada prueba soportada con valor, cada tentación resistida y cada victoria ganada es un paso hacia adelante en la marcha hacia el triunfo eterno.

HAY ESPERANZA para el hombre. Cristo dice: "Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono" (Apoc. 3: 21).

Pero No Olvidemos que los esfuerzos que hacemos con nuestra propia fuerza son absolutamente inútiles. Nuestra fuerza es debilidad; nuestro juicio, necedad. Sólo en el nombre y con la fuerza de nuestro Conquistador podemos conquistar.

Cuando somos asediados por la tentación y cuando los deseos que no son semejantes a los de Cristo exigen el dominio, ofrezcamos oraciones fervientes e importunas al Padre celestial, en el nombre de Cristo. Esto traerá ayuda divina. En el nombre del Redentor podemos obtener la victoria.

Cuando, al considerar la pecaminosidad del pecado, caemos impotentes ante la cruz pidiendo perdón y fuerza, nuestra oración es escuchada y contestada. Los que presentan sus peticiones a Dios en el nombre de Cristo nunca serán rechazados.

El Señor dice: "Al que a mí viene, no le echo fuera" (Juan 6: 37). "Habrá considerado la oración de los desvalidos" (Sal. 102: 17). Nuestro auxilio viene de Aquel que tiene todas las cosas en sus manos. La paz que nos envía es la seguridad de que nos ama. Nada puede ser más impotente y sin embargo más invencible que la persona que siente su insignificancia, y se apoya totalmente en los méritos de un Salvador crucificado y resucitado.

Dios enviaría a cada ángel del cielo para ayudar a quien depende totalmente de Cristo antes de permitir que sea vencido. Si Aceptamos a Cristo como nuestro Guía, él nos conducirá con seguridad a lo largo del camino angosto.

El camino podrá ser áspero y espinoso, y la cuesta empinada y peligrosa; también podrán haber muchas trampas a derecha y a izquierda. Cuando estemos agotados deseando descanso, tendremos que seguir luchando; cuando estemos débiles, quizá tengamos que pelear, pero con Cristo como nuestro guía, no dejaremos de alcanzar el cielo. Signs of the Times, 29 de octubre de 1902. 361 RP/EGW/MHP

 

domingo, 13 de diciembre de 2020

14. “LA VICTORIA PRODUCE GOZO EN EL CIELO” (XII. TRIUNFANTES EN EL ESPÍRITU).

Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento. (Lucas 15:7).

Los instrumentos satánicos siempre están luchando para dominar la mente humana. No obstante, los ángeles de Dios están constantemente en acción, fortaleciendo las manos débiles y dando vigor a las rodillas paralizadas de todos los que acuden a Dios en busca de ayuda. La promesa a cada hijo de Dios es: "Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá" (Mat. 7:8).

El Señor ha tenido siempre hombres y mujeres de corazón íntegro, que han hecho con él un pacto con sacrificio, que no se han apartado de su integridad, que se han mantenido en el mundo sin mancha y han sido conducidos por la Luz de la vida para destruir los propósitos del astuto enemigo.

¿Harán los seres humanos su parte en resistir al diablo?

Si la hacen, él seguramente huirá de ellos. Los ángeles, que están dispuestos a hacer por nosotros lo que no podemos hacer por nosotros mismos, esperan nuestra cooperación. Aguardan a que respondamos a la atracción de Cristo.  Acerquémonos a Dios y el uno al otro.

Es mediante nuestros deseos, nuestras oraciones silenciosas y nuestra resistencia a los instrumentos satánicos como ponemos nuestra voluntad de parte de la de Dios. Mientras tengamos el deseo de resistir al diablo y de orar sinceramente, diciendo: "Líbrame de la tentación", tendremos fortaleza para el día.

La obra de los ángeles consiste en acercarse a los probados, tentados y sufrientes. Trabajan febril e incansablemente para salvar a los creyentes por los cuales Cristo murió. Cuando la gente aprecia esas ventajas, actúa en beneficio propio y, cuando pone su voluntad del lado de Cristo, los ángeles llevan al cielo las buenas nuevas. Al regresar a los atrios celestiales informan de su éxito con relación a las personas ministradas, produciendo gozo en medio de la hueste celestial. RH 4/7/1899. RP/EGW/MHP 360


sábado, 12 de diciembre de 2020

13. “MÁS CERCA DE JESÚS” (XII. TRIUNFANTES EN EL ESPÍRITU).

Someteos, Pues, A Dios; Resistid Al Diablo, Y Huirá De Vosotros. Acercaos A Dios, Y Él Se Acercará A Vosotros. Pecadores, Limpiad Las Manos; Y Vosotros Los De Doble Ánimo, Purificad Vuestros Corazones. (Santiago 4: 7, 8).

CUANDO nos asalta la tentación, necesitamos discernimiento espiritual para poder detectar al agente de Satanás y para acercarnos a Jesús. Lleguémonos a Dios y él se acercará a nosotros. Resistamos al diablo y él huirá.

A CADA MOMENTO es necesario pelear la buena batalla de la fe. La duda tiene que ser resistida y la fe estimulada. En la tentación, la razón debe dominar la inclinación. El yo clamará por ser atendido, pero hay que resistir la inclinación y vencer la tentación.

EL SEÑOR NOS HA ADVERTIDO y presentado principios que todo cristiano debe incorporar a la vida práctica. Los que miran con indiferencia la luz y la advertencia que a Dios le ha placido darnos, serán cada vez más egoístas y autosuficientes. Los que no dependen de Dios ciertamente serán vencidos por el enemigo.

SATANÁS está usando cada método concebible para mantener en sus filas a quienes pretenden estar del lado del Señor. Él Puede Cegarles los ojos al punto de lograr que llamen luz a la oscuridad y oscuridad a la luz...

Aunque la luz de Dios está brillando con rayos más definidos que nunca antes, y que brillarán más y más claramente al acercarnos al fin de la historia de la tierra, los únicos que podrán discernir la verdad del error serán los que con frecuencia estén sobre sus rodillas buscando la sabiduría de Dios. Sólo los brillantes rayos del Sol de Justicia pueden revelar las numerosas artimañas del enemigo.

EL MALIGNO está trabajando con todo engaño de iniquidad; y aunque no tenemos que mantener nuestros ojos sobre el poder de las tinieblas, no debemos ignorar sus maquinaciones.

NUESTRA FE DEBE CENTRARSE EN CRISTO, a fin de mirarlo y de aferrarnos a su fuerza, que es suficiente para afrontar cada emergencia, para que nuestro corazón se una con el suyo y nuestra existencia se entreteja con su vida mediante eslabones escondidos y, porque él vive, nosotros también viviremos.

Esto Es Religión Práctica, porque seremos guardados por el poder de Dios mediante la fe para salvación. A menos que nos unamos con el Señor en un pacto perpetuo y que no lo olvidemos nunca, ninguno de nosotros podrá estar seguro.       RH 14/3/1893. 359 RP/EGW/MHP