miércoles, 11 de marzo de 2020

07. BUSCAR LA VERDAD. IV. ORIENTADOS POR EL ESPÍRITU.


Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.  (Juan 5: 39).

Cristo adoptó la forma humana con el propósito de vivir la ley de Dios. Él es la Palabra de vida.  Vino para ser el evangelio de salvación para el mundo, y para cumplir cada exigencia de la ley. Jesús es la Palabra, el Guía al que hay que recibir y obedecer en cada aspecto de la vida. Cuán necesario es, pues, que la mina de la verdad sea explorada para descubrir ese rico tesoro y ponerlo a buen recaudo como una joya preciosa. 

La encarnación de Cristo, su divinidad, su expiación, su extraordinario ministerio en el cielo como nuestro abogado y la obra del Espíritu Santo, todos estos temas del cristianismo son esenciales; y más aún, por ser vitales para nosotros, están revelados desde el Génesis hasta el Apocalipsis. 

Los áureos eslabones de la cadena de la verdad evangélica, y lo principal, la materia prima, se encuentran en las enseñanzas de Cristo Jesús. ¿Por qué entonces no habrían de ser ennoblecidas y exaltadas las Escrituras en cada escuela de la tierra? ¡Cuán poco niños son educados para estudiar la Biblia como la Palabra de Dios, y para alimentarse con sus verdades, que son la carne y sangre del Hijo de Dios!

"De cierto, de cierto os digo: si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.  El que come mi carne y bebe mi sangre [es decir, si continúa recibiendo las palabras de Cristo y las practica], tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él" (Juan 6: 53-56). "El que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él.  Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado" (1 Juan 3: 24).

Cada familia tiene la necesidad de hacer de la Biblia el libro que guiara su estudio. Los dichos de Cristo son oro puro, sin una partícula de contaminación, a menos que por su interpretación el hombre trate de contaminarla al punto de considerar el error como verdad.  A los que han recibido conceptos errados de la Palabra, pero al investigar en las Escrituras ponen su mayor esfuerzo en obtener la sustancia de la verdad que contiene, el Espíritu Santo abrirá sus ojos a la comprensión de los mensajes de las Escrituras, y entonces la verdad de la Palabra será para ellos como una nueva revelación.
Fundamentals of Christian Education, pp. 385, 386. 109

06. BUSCAR SUS TESOROS. IV. ORIENTADOS POR EL ESPÍRITU.


Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.  
(Mateo 13: 44).

En buena medida, la iglesia de nuestros días se ha conformado con un conocimiento superficial de la revelación, presentada en forma tan clara y sencilla para que pueda ser comprendida, que muchos piensan que ya tienen lo que necesitan y que eso ya les basta. En cambio, cuando el Espíritu Santo actúa sobre la mente, no nos deja permanecer en la indolencia. Despierta en nosotros un ferviente deseo de conocer la verdad no corrompida por el error y las falsas doctrinas.  La verdad celestial recompensará al que la busca con diligencia...

El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, "el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo" (Mat. 13: 44).  Lo adquiere con el propósito de poderlo trabajar, para labrarlo todo y tomar posesión de sus tesoros. El Espíritu Santo orienta la búsqueda y da la recompensa. Si el explorador encuentra vetas del precioso mineral mientras cava el campo, para calcular el valor que tiene la mina hunde aún más su herramienta y así encuentra nuevos filones del gran tesoro.  En las minas de oro que hay en el mundo, los filones no están entrelazados como el precioso metal que hay en la revelación, cuyas vetas conducen a las invalorables riquezas de Cristo.

El Señor quiere que cada uno de sus hijos sea rico en la fe.  En esto consiste el fruto de la obra del Espíritu Santo cuando actúa en el corazón. Desde sus profundidades se manifiesta hacia el exterior desarrollando el carácter que Dios aprueba. ¡Qué vasto es el campo donde se encuentran los tesoros de la verdad que Cristo desea sumar al dominio de la fe, de la cual deben apropiarse sus discípulos!  Necesitamos una fe mayor si deseamos tener un conocimiento mejor del mundo.  El mayor impedimento para recibir la iluminación divina consiste en no depender del poder del Espíritu Santo.- Letter 38, 1896. 108

05. DESARROLLO DEL DISCERNIMIENTO ESPIRITUAL. IV. ORIENTADOS POR EL ESPÍRITU.


Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. (1 Corintios 2: 14).

Las joyas de la verdad que habían permanecido esparcidas sobre el campo de la revelación, desgraciadamente fueron sepultadas por los dichos y mandamientos de las tradiciones humanas, a tal punto que la sabiduría celestial quedó prácticamente olvidada.  Satanás ha tenido éxito en hacer creer que los hombres han conseguido grandes logros. El Señor Dios, Creador de todo, dio el evangelio al mundo a un costo infinito. Por este intermedio, el gozo y el manantial refrescante del alivio que imparte consuelo permanente, fue abierto para todos los que acuden a la fuente de la vida. Todavía hay filones de la verdad que están para ser descubiertos, sólo que los asuntos espirituales deben discernirse espiritualmente.

Las mentes entenebrecidas con el mal no pueden apreciar el valor de la verdad que está en Jesús.  Cuando el hombre acaricia la iniquidad, no siente la necesidad de realizar diligentes esfuerzos con oración y reflexión para poder entender lo que necesita saber, a fin de no perder el cielo. Por tanto tiempo ha permanecido bajo las sombras del enemigo, que su concepción de la verdad se asemeja a la observación de un objeto visto a través de un vidrio ahumado e imperfecto. Por eso lo ve todo obscuro y pervertido. La visión espiritual es falible y no confiable para los que tratan de ver en medio de la penumbra por haber dado las espaldas a la luz.

Sin embargo, los que creen en Jesús, deben avanzar constantemente en pos de la luz. Tienen que orar diariamente para recibir la luz que mana del Espíritu Santo, para que ella brille sobre las páginas del Libro sagrado, a fin de que puedan comprender las cosas que pertenecen al Espíritu divino. Necesitamos confiar sin reservas en la Palabra de Dios. De otra manera estaremos perdidos. Las palabras de los hombres, por importantes que parezcan, no tienen el poder de hacernos perfectos ni habilitarnos para toda buena obra.

"Que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad" (2 Tes. 2: 13).  Este texto revela los dos agentes que se unen para salvar al hombre: La influencia divina y la poderosa fe viviente que poseen los que siguen a Cristo.  Mediante la santificación por el Espíritu y el creer en la verdad, llegaremos a ser colaboradores de Dios.
Review and Herald, 1º de diciembre de 1891. 107