lunes, 16 de marzo de 2020

16. MEDITA EN LA PALABRA DE DIOS. IV. ORIENTADOS POR EL ESPÍRITU.


¡Oh, cuánto amo yo tu ley!  
Todo el día es ella mi meditación. 
(Salmos 119: 97).

Los hombres no necesitan la débil luz de las costumbres y las tradiciones humanas para poder entender las Escrituras. Eso sería como suponer que la luz del sol, brillando al mediodía en el cenit, necesitara la escasa lumbre de una antorcha de esta tierra para aumentar su resplandor.  En la Biblia, cada, responsabilidad se expone, con claridad y cada lección resulta comprensible. El don de Cristo y la iluminación del Espíritu Santo tienen la finalidad de revelarnos al Padre. La Palabra tiene el poder para hacer sabio a todo creyente en lo que respecta a la salvación.

"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra" (2 Tim. 3: 16, 17). Ningún libro es tan poderoso como la Biblia con sus comprensivas y ennoblecedoras verdades para elevar el pensamiento e impartir vigor a todas las facultades. Si la Palabra de Dios fuera estudiada como debiera, el hombre tendría una amplitud mental, nobleza de carácter y estabilidad de propósitos raramente vista en nuestros días.

Se obtienen pocos beneficios con una escasa lectura de las Escrituras. Uno podría leer toda la Biblia sin descubrir sus bellezas ni comprender la profundidad de su mensaje. Estudiar un texto hasta que resalte claramente su significado y la relación que tiene con el plan de salvación, es de más valor que la lectura ocasional de muchos capítulos sin tener en vista un propósito definido, y sin obtener ninguna instrucción positiva. 

Tenga la Biblia a mano. Cuando encuentre una oportunidad, léala y memorice los textos. Incluso, cuando camina por la calle, puede leer un versículo y meditar después en el; contenido para fijarlo en su mente. Nunca debería estudiarse la Biblia sin oración. Antes de abrir sus páginas, debemos pedir al Espíritu Santo que nos ilumine, y esa petición será concedida. 

Cuando Natanael vino a Jesús, el Salvador dijo: "He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño" (Juan 1: 47). Natanael respondió: "¿De dónde me conoces?  Respondió Jesús, y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi" (Juan 1: 48). Si del mismo modo acudimos a él en busca de iluminación para saber qué es verdad, Jesús también nos verá en el lugar secreto de la oración. Los ángeles del mundo de la luz asistirán a los que humildemente busquen la orientación divina.
 Atlantic Union Gleaner, 9 de junio de 1909. 118     
Recibiréis Poder (EGW). 

15. ACEPTA SUS ORIENTACIONES. IV. ORIENTADOS POR EL ESPÍRITU.


Para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios. Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. Mas hablamos sabiduría de Dios en ministerio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria. (1 Corintios 2: 5-7). 

El Amado lo acepta. Fervientemente siento que usted debería perfeccionar su carácter cristiano, no con el auxilio de sus propias fuerzas, sino con la fortaleza y con las virtudes de la justicia de Cristo. El don del Espíritu Santo es el mayor regalo que Dios podría conceder al hombre finito. Es gratis para todos; este obsequio es de un valor incalculable. 

Esta prenda señala la entronización del Unigénito Hijo de Dios en su reinado de mediación. Mediante el regalo del Consolador, el Señor Dios de los cielos demuestra al creyente la reconciliación perfecta que logró entre él y el hombre, gracias a "la cual -dice Pablo- tenemos como segura y firma ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec" (Heb. 6: 19, 20). 

¿No dijo Dios que concedería el Espíritu Santo, 
a los que lo pidieran? 
En la actualidad, 
¿no es acaso el Espíritu alguien real, 
verdadero y guía fiel? 

Hay creyentes a los que les parece una presunción tomar al pie de la letra esta promesa. Oran al Señor para que les enseñe, y sin embargo se resisten a dar crédito a la promesa de Dios y a creer que fuimos instruidos por él para reclamarla. 

Si acudimos a nuestro Padre celestial con humildad, con fervor y la mejor disposición para aprender, ¿por qué poner en duda el cumplimiento de su promesa? 

Ni por un momento debemos desconfiar de él, porque eso significa deshonrarlo. Cuando usted busque descubrir sus designios, su parte en esta relación con Dios consiste en creer que será guiado y bendecido al hacer su voluntad. Debemos desconfiar de nosotros mismos, no sea que interpretemos mal sus enseñanzas; aun esto podemos hacerlo objeto de nuestras oraciones, y confiar hasta lo sumo que el Espíritu nos guiará a interpretar correctamente sus planes y la obra de su providencia.
Letter 35, 1893. Recibiréis Poder (EGW). 117 

sábado, 14 de marzo de 2020

14. CONFÍA EN SU ILUMINACIÓN. IV. ORIENTADOS POR EL ESPÍRITU.


Dame entendimiento, y guardaré tu ley, 
y la cumpliré de todo corazón.
 (Salmos 119: 34).

Los agradables manantiales del campo de la revelación tienen la verdad celestial, la paz, y la alegría. Estas fuentes de gozo son parte de las riquezas para todos los que las buscan. Las palabras de la inspiración, atesoradas en el corazón, son como corrientes vitalizadoras que fluyen del río del agua de la vida.

 Nuestro Salvador oró para que el intelecto de sus seguidores pudiera ser abierto a la comprensión de las Escrituras. Donde quiera que se estudie la Biblia con oración, el Espíritu Santo abrirá la mente al entendimiento de las palabras que leamos. La persona cuyo discernimiento es iluminado como resultado de abrir la Palabra de Dios, percibe que debe continuar la búsqueda con mayor diligencia para poder comprenderla; también descubre que necesita tener un mayor conocimiento de las ciencias.  Entonces siente que fue llamada para una elevada vocación en Cristo.

Cuanto más estrecha es la relación con la Fuente de todo conocimiento y sabiduría, tanto más sentirá que debe hacer otros avances para conseguir mayores logros intelectuales y espirituales. 

 El abrir la Palabra de Dios siempre trae como resultado una notable apertura y fortalecimiento de las facultades del hombre, porque el principio de sus palabras alumbra. Al contemplar las grandes verdades, la mente se eleva, y los afectos se purifican y refinan, porque el Espíritu, por intermedio de la verdad de Dios, alienta al que le falta vigor, estimula sus facultades espirituales, y atrae al creyente a la atmósfera celestial.

Entonces tome su Biblia y preséntese delante del Padre celestial, pidiendo: "Ilumíname; enséñame qué es verdad". El Señor responderá su oración y el Espíritu Santo imprimirá la verdad en su ser.  Al investigar por usted mismo las Escrituras, fortalecerá su fe. Es de la mayor importancia que escudriñe en forma regular la Biblia con el propósito de atesorar en su mente la verdad. Puede llegar a ser privado del compañerismo de otros cristianos, y puesto donde no tenga el privilegio de reunirse con los hijos de Dios.  Por eso, usted necesita guardar en su corazón los tesoros de las Escrituras, para que cuando se desate la persecución pueda someter todo a la prueba de la Palabra de Dios.- Bible Echo, 15 de octubre de 1892.
 Recibiréis Poder (EGW). 116